Eslovaquia enfrenta una creciente necesidad de donantes de sangre para cubrir las demandas del sistema de salud. A pesar de esto, el Ministerio de Salud aún no ha modificado una normativa que discrimina a hombres homosexuales y bisexuales, excluyéndolos automáticamente de la donación. Esta política, considerada obsoleta por defensores de los derechos LGBTQ+, impide que un grupo potencialmente saludable contribuya a salvar vidas. Las restricciones se basan en percepciones de riesgo, a pesar de que actualmente existen pruebas efectivas para detectar infecciones transmitidas por la sangre. Organizaciones critican la falta de actualización de la regulación, calificándola de injusta y perjudicial para la disponibilidad de sangre. La situación plantea interrogantes sobre la inclusión y la necesidad de adaptar las políticas sanitarias a la evidencia científica actual. Se espera que el Ministerio de Salud revise la normativa en un futuro cercano.