Encuestas recientes en Eslovaquia revelan una creciente preocupación entre los votantes ante las elecciones de 2027. Sorprendentemente, un mayor número de electores percibe a la Unión Europea como una amenaza, superando a Rusia en este sentido. Este sentimiento de desconfianza hacia la UE coincide con el aumento de la influencia política del primer ministro Robert Fico y las inquietudes sobre el papel de la inteligencia artificial en el proceso electoral. Los votantes expresan temor a la manipulación y a la desinformación, especialmente a través de la IA. La situación refleja un panorama político polarizado y una creciente desafección con las instituciones tradicionales. El futuro de Eslovaquia y su relación con la UE penden de estas tensiones crecientes y la percepción de los ciudadanos.