La tradicional fábrica eslovaca de componentes de acero, Omnia, con 170 empleados, se enfrenta a graves problemas financieros y ha solicitado protección judicial ante los tribunales. La empresa se ha visto afectada por la disminución de la demanda en la industria automotriz, la relocalización de la producción de rodamientos a China y el aumento general de los costos. En los últimos años, la plantilla se ha reducido a la mitad, dependiendo actualmente de la financiación de bancos estatales para su operación. La situación de Omnia se suma a las preocupaciones por el cierre reciente de otras dos fábricas de inversores extranjeros, Mata y Askoll, en Eslovaquia. La oposición critica al gobierno por la pérdida de empleos y el deterioro del panorama industrial del país. La solicitud de protección judicial busca reestructurar la empresa y evitar la quiebra.