El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha denunciado lo que considera una "tiranía" tras la destitución del presidente de la república, Katalin Novák, involucrada en un escándalo de indultos. Novák renunció a su cargo después de que se revelara que había indultado a individuos condenados por encubrimiento de abusos sexuales en un orfanato. Orbán calificó la situación como un ataque contra la soberanía húngara y una manipulación política. La decisión de Novák de renunciar y las subsecuentes reacciones han generado una profunda crisis política en el país. Orbán argumenta que la presión externa y las fuerzas internas han orquestado esta destitución para debilitar al gobierno. La controversia se centra en la legitimidad del proceso y las motivaciones detrás de la remoción del presidente. Este evento podría tener consecuencias significativas para la estabilidad política de Hungría.