El enfoque supuestamente multilateral del presidente colombiano, Gustavo Petro, conocido como "Fico", se caracteriza por una notable reticencia a criticar a Moscú. Esta política exterior, descrita como de "cuatro pilares", consistentemente dirige la atención hacia el este, aparentemente priorizando las relaciones con Rusia sobre otras consideraciones diplomáticas. Analistas señalan que esta postura implica una falta de condena ante las acciones del gobierno ruso, incluso en contextos de agresión internacional. La estrategia de Petro levanta interrogantes sobre su compromiso con una política exterior verdaderamente equilibrada y diversificada. La aparente inclinación hacia Moscú sugiere una recalibración de alianzas y prioridades en la escena geopolítica internacional. Se debate si esta orientación responde a intereses económicos, ideológicos o una combinación de ambos factores. La decisión de no confrontar a Rusia genera preocupación en algunos sectores sobre el impacto en las relaciones de Colombia con otros socios estratégicos.