El primer ministro eslovaco, Robert Fico, ha calificado repetidamente la evasión de impuestos como un "deporte nacional" en el país. Fico se ha quejado de la economía sumergida y de los autónomos, aunque parece identificar a los defraudadores principalmente entre sus oponentes políticos. A pesar de sus declaraciones, la administración financiera suele centrar sus controles en pequeños comerciantes como vendedores de helados y puestos callejeros, en campañas denominadas como “Verano Caluroso”. Estas acciones, aunque con la intención de combatir la evasión, generan cuestionamientos sobre su efectividad y sesgo. La situación plantea dudas sobre la verdadera magnitud del problema fiscal y la estrategia del gobierno para abordarlo. Expertos sugieren que podría haber una desconexión entre las declaraciones del primer ministro y las acciones prácticas de la administración.