El primer ministro eslovaco, Robert Fico, ha señalado a las organizaciones no gubernamentales (ONG) como el principal problema del país, generando controversia. Esta postura se produce en un contexto de críticas a la gestión del Ministerio de Defensa, acusado de despilfarro y falta de transparencia en la adjudicación de contratos. Se denuncia la opacidad en la publicación de acuerdos relacionados con la defensa nacional. La situación ha provocado acusaciones de priorizar la confrontación política sobre la rendición de cuentas en asuntos de interés público. Observadores señalan un posible intento de desviar la atención de las preocupaciones sobre la gestión de fondos públicos en el sector militar. La crítica a las ONG se considera un retroceso en la transparencia y la participación ciudadana. El gobierno enfrenta crecientes demandas de claridad y justificación en sus decisiones financieras y contractuales.
