A partir de julio y luego en otoño, se implementarán nuevas regulaciones para las hipotecas. Desde julio, un aumento en el salario mínimo vital podría dificultar la aprobación de créditos para algunos solicitantes. En otoño, las normas se modificarán para permitir que los jóvenes soliciten montos de préstamo más altos. Paralelamente, las entidades bancarias deberán restringir la concesión de hipotecas a personas que ya posean dos o más préstamos hipotecarios. Estas medidas buscan equilibrar el acceso al crédito y controlar el endeudamiento. Los cambios responden a una dinámica donde los jóvenes demandan mayor capacidad de endeudamiento, mientras que los inversores muestran menor actividad. Se espera que estas modificaciones impacten en el mercado inmobiliario y en la capacidad de acceso a la vivienda.
