El ministro de Relaciones Exteriores de Eslovaquia, Juraj Blanár, ha insinuado una retórica cuidadosa con respecto al aniversario del 21 de agosto, posiblemente para evitar ofender al Kremlin. Esto se reveló durante una reunión con el ministro ruso de Ciencia y Educación, Valerij Falkov, enfocada en preparar negociaciones para una comisión intergubernamental de cooperación económica y científica. La preocupación parece ser no tensar las relaciones con Rusia. La postura del gobierno eslovaquo sugiere una delicadeza al abordar un tema históricamente sensible. Esta situación plantea interrogantes sobre cómo Eslovaquia conmemorará este evento significativo sin mencionar el papel de Moscú. El enfoque en la cooperación económica parece ser una prioridad en este momento.