El escritor checo Vratislav Maňák, tras investigar la identidad gay en Europa Central, asistió al Pride de Bratislava en 2023, que tuvo lugar por primera vez en la Plaza de la Libertad. Le sorprendió observar que los participantes, en su mayoría vestidos de manera informal, enfatizaban sus puntos en común con la mayoría de la sociedad en lugar de expresar rebelión. Maňák interpreta este cambio como un signo de que, aunque el Orgullo no sea necesariamente una protesta, sí advierte sobre un deterioro en el clima social. Sugiere que esta presentación más sutil refleja una necesidad de asegurar la aceptación en un contexto donde los derechos LGBTQ+ podrían estar en riesgo. En esencia, el Pride emerge como un barómetro del bienestar social y la progresividad en la región. Este fenómeno podría ser indicativo de tensiones subyacentes en la sociedad.