Un reportaje de The New Yorker reveló que Andrew Tate, acusado de explotación sexual, se enriqueció con contenido pornográfico de una joven eslovaca. La víctima conoció a Tate a los 15 años en Košice y posteriormente se mudó a Inglaterra a los 17. Ante estas revelaciones, Erik Kaliňák, eurodiputado y jefe de asesores del primer ministro eslovaco, anunció su intención de reunirse nuevamente con Tate. Kaliňák había mantenido contacto previo con Tate, según informes. La oposición critica esta decisión, sugiriendo que podría ser una estrategia para captar votos de la extrema derecha. El encuentro se produce en un contexto de controversia por las acusaciones contra Tate y su impacto en la opinión pública. La reunión ha generado debate sobre la conveniencia de mantener vínculos con figuras controvertidas.
