El actor Milan Hein relató cómo el director Miloš Kopecký le explicó las razones por las que, a pesar de su talento, no prosperó en la industria teatral de Praga durante el régimen socialista. Kopecký le reveló que su origen judío y su orientación sexual le impedirían avanzar profesionalmente en ese contexto. Hein, quien durante años se cuestionó la falta de oportunidades, descubrió que incluso una simple mención de su parentesco con una presentadora judía bastaba para ser excluido. El actor afirma que el antisemitismo existía en la Checoslovaquia socialista, aunque operaba de manera encubierta y sutil. Esta práctica, según Hein, se manifestaba en comentarios discriminatorios y decisiones basadas en prejuicios. Sus declaraciones arrojan luz sobre la persistencia de la discriminación en un sistema que oficialmente promovía la igualdad.