La vivienda en Salisbury, Reino Unido, donde el ex agente ruso Serguéi Skripal y su hija Yulia fueron víctimas de un envenenamiento con el agente nervioso Novichok en 2018, ha sido puesta a la venta. La propiedad de ladrillo, ahora desocupada, ha sido objeto de una extensa descontaminación tras el ataque. El incidente provocó una crisis diplomática internacional entre el Reino Unido y Rusia. Las autoridades británicas atribuyeron el ataque al Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB). El precio de venta no ha sido revelado, pero se espera que sea considerablemente menor al valor de mercado debido a su historia. La casa representa un recordatorio del intento de asesinato que sacudió a la ciudad de Salisbury.