Un informe de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU) revela que el fracaso del reciente Campeonato Mundial de Esquí se debió a una cultura de miedo, falta de transparencia y poca tolerancia a las preguntas. El estudio señala que las correcciones constantes, el secretismo y la dificultad para plantear dudas contribuyeron significativamente a los problemas organizativos. La investigación indica que un ambiente donde se penalizaba el cuestionamiento impidió la identificación temprana y la resolución de problemas críticos. Esta dinámica afectó la capacidad del equipo organizador para responder eficazmente a los desafíos. El informe subraya la necesidad de fomentar una comunicación abierta y un entorno de trabajo donde se valore la retroalimentación constructiva. Se espera que los hallazgos impulsen cambios en la gestión de futuros eventos deportivos de gran envergadura en Noruega.