La fábrica de SK Battery en Komárom ha recibido ya tres multas por incumplimiento de las normas de seguridad laboral este año. La última sanción asciende a 2,4 millones de florines húngaros (aproximadamente 6.500 euros). El castigo se debe a un accidente laboral en el que un técnico sufrió graves daños en los dedos de una mano mientras operaba una máquina. La inspección reveló múltiples negligencias relacionadas con el incidente. Las autoridades húngaras están investigando las condiciones de seguridad en la planta. Este es el tercer castigo para la empresa en lo que va de año, lo que indica problemas persistentes en la protección de sus empleados. La empresa no ha emitido una declaración pública al respecto.