Dieciséis nuevas marcas internacionales abrieron establecimientos en la República Checa este año, con un enfoque principal en los sectores de gastronomía y moda. La consultora Cushman & Wakefield informó que catorce de estas marcas se establecieron en Praga, mientras que una abrió sus puertas en Ostrava y otra en Pardubice. El ingreso más destacado fue BOSS Café, que inauguró una tienda en la céntrica calle Na Příkopě de Praga. Esta expansión indica un interés creciente de las marcas extranjeras en el mercado checo. El informe de Cushman & Wakefield sugiere un panorama positivo para el sector minorista en el país. Se espera que esta tendencia continúe en el futuro cercano, impulsada por la estabilidad económica y el creciente poder adquisitivo de los consumidores.