Seis niños fueron hospitalizados en Ottery, Sudáfrica, después de consumir un refresco supuestamente contaminado comprado en una tienda local. Las autoridades investigan la posibilidad de que la bebida contuviera drogas, lo que ha generado gran preocupación entre los padres de la comunidad. Los niños afectados fueron trasladados a un centro hospitalario donde reciben atención médica. Incidentes como este han provocado llamados urgentes a reforzar las medidas de seguridad y control de calidad en los establecimientos comerciales que venden productos de consumo infantil. La policía ha iniciado una investigación para determinar el origen de la contaminación y determinar si hubo intencionalidad. Las autoridades sanitarias instan a los padres a estar atentos a cualquier síntoma inusual en sus hijos y a denunciar cualquier producto sospechoso.