Singapur se enfrenta a dificultades en su objetivo de "cero residuos" debido a la crisis del mercado global de reciclaje. El problema actual no es la participación ciudadana en el reciclaje, sino la calidad de los materiales reciclados. La demanda internacional de reciclables ha disminuido, y los compradores exigen materiales más limpios y puros. Esto implica que, aunque se recicle, si los materiales están contaminados, no encontrarán compradores viables. La situación pone en riesgo la sostenibilidad de los programas de reciclaje del país. Las autoridades buscan soluciones para mejorar la clasificación y limpieza de los residuos reciclables, así como explorar alternativas para el manejo de los materiales no reciclables. El alto costo del reciclaje a nivel global impacta directamente la capacidad de Singapur para alcanzar sus metas ambientales.
