Un ciudadano singapurense de 56 años, Mohamed Anim Atam, fue sentenciado a 14 días de prisión y una multa de 1,733 dólares estadounidenses en Johor, Malasia. El castigo fue resultado de comentarios despectivos sobre el Corán que hizo mientras viajaba en un vehículo de transporte privado en Johor Bahru. Un conductor que grabó el incidente lo hizo viral en las redes sociales, lo que llevó a su arresto y posterior juicio. El tribunal consideró que los comentarios de Anim Atam eran ofensivos y una falta de respeto hacia el Islam. Este caso subraya la sensibilidad religiosa en Malasia y las consecuencias legales de la incitación al odio religioso. La sentencia busca disuadir a otros de realizar actos similares que puedan perturbar la armonía interreligiosa. El incidente ha generado debate sobre la libertad de expresión y los límites del discurso en un contexto multicultural.