Un número creciente de coleccionistas en Singapur está vendiendo sus juguetes, cómics y cartas coleccionables para obtener liquidez. Esta tendencia responde principalmente al aumento de los costes de vida y la necesidad de cubrir gastos cotidianos. Para muchos entusiastas, el mercado de coleccionables se ha convertido en una reserva financiera estratégica. No obstante, los propietarios se enfrentan al dilema de equilibrar su pasión personal con la practicidad económica. El fenómeno refleja cómo la presión financiera impacta en los pasatiempos de lujo. Así, los objetos de valor sentimental se transforman en activos líquidos para paliar la inflación. En definitiva, la situación económica actual está reconfigurando la cultura del coleccionismo en la región.