La Primera Dama de Sierra Leona, Fatima Maada Bio, ha generado controversia al no condenar abiertamente la mutilación genital femenina (MGF). En respuesta a una consulta del Guardian, Bio negó apoyar la práctica, pero afirmó que no la condenaría públicamente sin “datos fiables” que demuestren sus efectos nocivos. Esta postura ha provocado la indignación de profesionales de la salud, supervivientes y políticos, quienes han expresado su preocupación a través de una carta abierta. Los críticos argumentan que existe amplia evidencia de los daños físicos y psicológicos causados por la MGF. La Primera Dama no ha aclarado qué tipo de datos consideraría aceptables para cambiar su posición. La controversia se produce en un contexto de esfuerzos internacionales para erradicar la MGF en Sierra Leona y otros países. Su declaración plantea dudas sobre el compromiso del gobierno con la protección de los derechos de las mujeres y niñas.
