Un repartidor de la ciudad de Sibiu, Rumanía, ha sido condenado por robar paquetes que contenían teléfonos móviles y ordenadores portátiles, para posteriormente venderlos en casas de empeño. La investigación se inició tras la denuncia de un cliente que no recibió un producto que había pedido y pagado. El fraude consistía en sustraer los artículos de los envíos que debía entregar. La empresa para la que trabajaba el repartidor detectó la anomalía tras la reclamación del cliente afectado. La duración del esquema fraudulento fue de aproximadamente un mes antes de ser descubierto. Las autoridades competentes han confirmado la condena del repartidor por el delito cometido.