Expertos advierten sobre los peligros del largo verano para los niños y adolescentes. Se señala una significativa pérdida de conocimientos académicos durante el período vacacional, lo que afecta su rendimiento escolar al regresar a clases. Además, se destaca la vulnerabilidad de los jóvenes a ser reclutados por bandas criminales durante los meses de inactividad. Esta situación plantea la necesidad de reconsiderar la duración de las vacaciones de verano. Se argumenta que un verano más corto podría mitigar ambos riesgos, protegiendo tanto el desarrollo educativo como la seguridad de los jóvenes. La pérdida de aprendizaje es especialmente preocupante, mientras que la captación criminal aprovecha el tiempo libre y la falta de supervisión. Se insta a abordar estos desafíos para garantizar un verano seguro y productivo para la juventud.
