La Organización Marítima Internacional (OMI) y Omán han establecido dos corredores marítimos temporales en el Golfo Pérsico, respondiendo a crecientes preocupaciones sobre la seguridad de la navegación. La ruta de tránsito original se considera ahora insegura para los buques. Esta medida busca facilitar la salida gradual y controlada de embarcaciones de la zona, evitando un posible conflicto. Irán juega un papel activo en la gestión de una de las rutas, específicamente la del norte. La iniciativa se produce en un contexto de tensiones elevadas en el Estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el comercio global de petróleo. El objetivo principal es garantizar la seguridad de la navegación y minimizar las interrupciones en el transporte marítimo.