El director del Shin Bet, David Zini, ordenó la desmantelación de un monumento conmemorativo dedicado a los agentes de la agencia fallecidos durante los ataques del 7 de octubre. Zini justificó la decisión argumentando que la exhibición constante del monumento era perjudicial para la moral de los empleados, al recordarles diariamente el fracaso en la prevención de los ataques. El Shin Bet confirmó la remoción del monumento, declarando que su presencia "minimiza" la magnitud de la tragedia. La medida ha generado controversia, aunque la agencia defiende que busca proteger el bienestar psicológico de su personal. La orden se produce en un contexto de críticas internas sobre la respuesta del Shin Bet a los eventos del 7 de octubre. El monumento, hasta su desmantelamiento, servía como un espacio de recuerdo para los agentes que perdieron la vida.