En los últimos años, el mercado europeo ha sido inundado por ropa económica proveniente de China. Plataformas digitales como Shein han ganado popularidad gracias a sus precios extremadamente bajos. Sin embargo, recientes análisis realizados por expertos alemanes han revelado el lado oscuro de esta tendencia. Diversos laboratorios detectaron concentraciones peligrosamente altas de sustancias químicas en parte de las prendas vendidas. En varios casos, estos niveles superaban significativamente los límites permitidos por la Unión Europea. Este hallazgo pone en alerta a los consumidores sobre la calidad de los productos. El estudio evidencia los riesgos asociados al consumo de moda rápida de bajo costo.