El buzo neozelandés Henry Gibbs sufrió un ataque de tiburón mientras practicaba pesca submarina con arpón cerca de Fiji el 19 de julio. El tiburón mordió firmemente su pantorrilla, causándole graves heridas. Gibbs fue trasladado al hospital donde se sometió a cuatro cirugías, incluyendo un injerto de piel. Afortunadamente, Gibbs sobrevivió al ataque, aunque quedará marcado con cicatrices. Además del dolor físico, Gibbs conserva un registro visual del incidente, grabado con su cámara submarina. El caso ha generado atención mediática debido a la inusualidad del ataque y la disponibilidad de imágenes.