Li, un joven de 19 años residente en Shanghái, ha tomado la decisión de redactar un testamento. En dicho documento, el joven estipula dejar una fortuna valorada en 3 millones de dólares a su mejor amigo de la infancia. Esta acción ocurre en un contexto familiar complejo, ya que Li se encuentra distanciado de sus padres. Dicha separación se produjo tras el proceso de divorcio de sus progenitores. El joven ha optado por priorizar el vínculo afectivo con su amigo cercano sobre los lazos familiares. La magnitud de la herencia destaca la capacidad económica del joven heredero. Este caso refleja una situación inusual de lealtad y desapego familiar.