El presidente serbio, Aleksandar Vučić, ha incrementado notablemente sus declaraciones hostiles hacia Montenegro en las últimas semanas. Lo que antes eran relaciones cordiales con el liderazgo montenegrino, ahora se ven empañadas por un discurso cada vez más agresivo. Esta escalada retórica ha generado preocupación en Podgorica, donde se percibe una campaña de desestabilización. Analistas sugieren que Vučić busca capital político interno a través de la confrontación con Montenegro, explotando diferencias históricas y políticas. El gobierno montenegrino aún no ha respondido formalmente, pero fuentes internas indican una fuerte inconformidad con las declaraciones de Belgrado. Se teme que esta situación pueda afectar la cooperación bilateral en áreas clave como la economía y la seguridad regional.