Serbia tuvo un sistema de cooperativas de salud bien desarrollado hace un siglo, una práctica que hoy en día es casi inexistente. Este modelo de asociación, que fue común en el pasado, permitía un acceso más equitativo a los servicios médicos, especialmente en las zonas rurales de Serbia. Expertos sugieren que revivir estas cooperativas podría ser una solución viable para mejorar la atención médica en el país. La idea se basa en la eficiencia y la solidaridad que caracterizaban a las antiguas "zadruge" (cooperativas). El sistema actual enfrenta desafíos en cuanto a cobertura y calidad, especialmente fuera de las principales ciudades de Serbia. Se argumenta que los antepasados serbios comprendieron la importancia de la colaboración comunitaria para la salud, algo que podría ser beneficioso redescubrir en la actualidad.