La fiscalía de Belgrado ha iniciado una investigación tras las acusaciones del presidente serbio, Aleksandar Vucic, contra los organizadores de las protestas estudiantiles masivas de marzo. Vucic acusó a los estudiantes de actividades potencialmente ilegales, lo que llevó a la apertura de este seguimiento por parte de las autoridades. Las protestas de marzo fueron convocadas en respuesta a la cobertura mediática sobre los tiroteos masivos en escuelas de Serbia. Se investiga si los organizadores recibieron financiamiento externo o si hubo alguna irregularidad en la planificación y ejecución de las manifestaciones. Hasta el momento, no se han presentado cargos formales. La investigación busca determinar la veracidad de las alegaciones presidenciales y el alcance de la posible implicación de los estudiantes en actividades ilícitas. El caso ha generado preocupación sobre la libertad de expresión y el derecho a la protesta en Serbia.