El presidente serbio, Aleksandar Vučić, ha declarado que no se disparó contra la población, pero sí afirma haber sido blanco de disparos sin interrupción por parte de otros actores. Según sus declaraciones, el objetivo era desestabilizar la situación. Vučić no especificó quiénes serían los responsables de estos ataques, refiriéndose a ellos como "ellos". Esta declaración surge en un contexto de creciente tensión política en el país. El mandatario enfatizó que las fuerzas del orden no abrieron fuego contra los manifestantes. La situación ha generado preocupación y debate sobre la seguridad y la estabilidad en Serbia. Se espera que las autoridades investiguen las acusaciones del presidente.