La policía serbia enfrenta crecientes críticas por su presunta conexión con el crimen organizado y el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes. Incidentes de violencia policial durante protestas contra el gobierno del presidente Aleksandar Vučić han generado preocupación a nivel nacional e internacional. Un reciente asesinato en Belgrado ha intensificado el escrutinio sobre la actuación de las fuerzas de seguridad y sus posibles vínculos con actividades ilícitas. Expertos señalan que estas acciones socavan la credibilidad de la policía y la confianza pública en las instituciones. La prensa local denuncia una falta de transparencia en las investigaciones sobre la conducta policial. La situación plantea interrogantes sobre el estado de derecho y la protección de los derechos civiles en Serbia. Organizaciones de derechos humanos exigen una investigación exhaustiva e independiente de los incidentes reportados.