Testimonios en el juicio revelan que altos cargos policiales y de inteligencia serbios intervinieron para entorpecer la investigación del asesinato del abogado Miša Ognjanović. Veselin Milić, exjefe de la policía de Belgrado, y Tomislav Radovanović, exdirector interino de la Agencia de Información de Seguridad (BIA), son acusados de haber obstaculizado el trabajo de los investigadores. Según el testimonio, ambos funcionarios impidieron el desarrollo adecuado de las operaciones para esclarecer las circunstancias del crimen. La intervención habría consistido en bloquear líneas de investigación y limitar el acceso a información relevante. El caso ha generado controversia y cuestionamientos sobre la independencia de las instituciones serbias. Se busca determinar si la obstrucción fue deliberada y con qué propósito se llevó a cabo. La identidad del testigo no ha sido revelada públicamente.