Un homenaje público al criminal de guerra bosnioserbio Ratko Mladić se llevó a cabo en Belgrado el sábado, dos días antes de su funeral. Decenas de exsoldados y familiares asistieron al evento, demostrando un fuerte apoyo al controvertido militar. La presencia del ministro de Justicia serbio, Nenad Vujić, generó indignación y controversia internacional. La participación de un funcionario de alto rango del gobierno en este homenaje es vista como una provocación y una falta de respeto a las víctimas del conflicto bosnio. El evento subraya las profundas divisiones y el persistente nacionalismo en la región. Fuentes de la agencia AFP reportaron la asistencia del ministro, resaltando la naturaleza pública y desafiante del tributo. Este acto reaviva viejas heridas y cuestiona el compromiso de Serbia con la reconciliación y la justicia internacional.

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