Las autoridades serbias iniciaron una investigación contra el analista militar Aleksandar Radić, incluyendo un registro de su domicilio y la confiscación de equipos electrónicos. El interrogatorio se centra en una presunta simulación de un "cañón de sonido", un tema que, según el abogado de Radić, ha sido promovido por el gobierno para desviar la atención. El abogado Beljanski sugiere que esta narrativa surge tras el fracaso de otros intentos gubernamentales. La investigación ha generado controversia, con acusaciones de que podría ser un intento de silenciar la crítica. No se han proporcionado detalles específicos sobre la supuesta simulación o las razones detrás de la investigación. El caso plantea interrogantes sobre la libertad de expresión y el escrutinio del gobierno.