El ex general serbio Ratko Mladic, condenado por genocidio, recibirá un funeral con honores de Estado y militares en Serbia, generando controversia internacional. Belgrado ha anunciado que se realizarán verificaciones sobre las circunstancias de su muerte, ocurrida mientras cumplía una condena en La Haya. La decisión del gobierno serbio ha provocado indignación entre las víctimas y sus familias, especialmente las de Srebrenica, donde Mladic fue responsable de una masacre en 1995. Paralelamente, grupos de "ultras" serbios han mostrado abiertamente su apoyo al condenado criminal de guerra, desplegando pancartas celebratorias en diversas localidades. Esta muestra de respaldo subraya las persistentes tensiones y el nacionalismo exacerbado en la región. El gobierno defiende la decisión argumentando que se trata de un protocolo estándar para todos los ciudadanos serbios, aunque la magnitud de los crímenes de Mladic hace que esta justificación sea ampliamente cuestionada. La comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo de los acontecimientos.