Cerca de Senta, Serbia, se documentó el primer caso reconocido legalmente de cambio de género en 1933. Viktor, un individuo, logró obtener el reconocimiento oficial de su identidad y el derecho a vivir de acuerdo con ella, un hito sin precedentes en el país. La historia, que permaneció en gran medida desconocida durante décadas, revela una temprana aceptación legal de la identidad de género. Documentos oficiales confirman el proceso legal que permitió a Viktor convertirse en Viktorija. Este caso desafía las nociones contemporáneas sobre la historia de los derechos LGBTQ+ en Serbia y la región. Investigadores han estado trabajando para reconstruir la vida de Viktorija y contextualizar su experiencia en la época. La historia destaca la importancia de recuperar memorias olvidadas y reconocer la diversidad de experiencias históricas.
