Serbia ha estado combatiendo incendios forestales durante casi un mes, sorprendentemente sin solicitar asistencia a la Unión Europea. En lugar de ello, Belgrado ha recurrido a Rusia para obtener un avión de extinción de incendios, argumentando su mayor capacidad de carga de agua. Esta decisión ha generado interrogantes por parte de la UE, quienes se preguntan por qué no se solicitó su apoyo primero. La situación plantea dudas sobre la dirección de las relaciones exteriores de Serbia y su alineamiento con potencias extranjeras. Algunos analistas sugieren que esta elección podría tener implicaciones geopolíticas más amplias. La capacidad de respuesta de Serbia ante emergencias y su relación con sus vecinos europeos están ahora bajo escrutinio. El gobierno serbio defiende su decisión como la más pragmática ante la magnitud de la crisis.