Una nueva tendencia está transformando la organización de los hogares de lujo, donde la cama compartida deja de ser el símbolo absoluto de armonía. Cada vez más parejas optan por disponer de espacios de descanso independientes para mejorar su bienestar. Este fenómeno, conocido como "divorcio del sueño", busca priorizar el espacio personal y la calidad del descanso. Según arquitectos y agentes inmobiliarios, existe una demanda creciente de viviendas que integren dormitorios separados. El objetivo es conciliar la relación de pareja con la necesidad de un sueño sin interrupciones. Así, la privacidad nocturna se convierte en un nuevo estándar de exclusividad y confort. Esta evolución refleja un cambio en la percepción de la intimidad y la convivencia moderna.