Una profunda discordia entre el presidente senegalés, Bassirou Diomaye Faye, y Ousmane Sonko, presidente de la Asamblea Nacional, ha generado una crisis institucional. El conflicto se centra en una reforma constitucional propuesta por el partido Pastef, especialmente en una disposición que prohíbe al presidente dirigir un partido político. El gobierno exige la retirada de esta cláusula, argumentando que altera significativamente la estructura institucional sin un consenso amplio. La Asamblea Nacional se niega a ceder, lo que ha provocado un bloqueo y una confrontación de legitimidad. El Ejecutivo ha rechazado varios enmiendos presentados por la mayoría parlamentaria, invocando el artículo 82 de la Constitución relacionado con las implicaciones financieras de las modificaciones legislativas. Esta situación ha difuminado las líneas entre los poderes del Estado y ha generado tensiones en el funcionamiento del gobierno senegalés. La reforma, inicialmente concebida como una refondación democrática, ahora se ha convertido en un punto de fricción central.
