En Thiaroye, Senegal, dos gendarmes auxiliares y un cómplice fueron arrestados tras ser acusados de extorsionar a un reparador de teléfonos móviles. Los agentes se presentaron como oficiales en misión y acusaron falsamente al comerciante de robo de motocicleta para luego sustraerle 110.000 FCFA. La situación escaló cuando el vendedor alertó a los vecinos, quienes rodearon a los presuntos extorsionadores, permitiendo la detención de dos de ellos mientras que un tercero huyó. La investigación reveló que uno de los gendarmes admitió haber cometido el delito para obtener fondos para el tratamiento de su madre, quien padece diabetes. Se encontró un arma de juguete en posesión del principal sospechoso. El taxista que transportaba al grupo fue liberado al negar su participación en la planificación del delito. Los gendarmes enfrentan cargos por asociación delictuosa y extorsión, mientras que la búsqueda del cómplice fugitivo continúa.
