En una galería de Dakar, una mujer octogenaria comparte su vida a través del arte del bordado. Utilizando la aguja como si fuera una pluma, plasma recuerdos y experiencias en sus creaciones textiles. Su trabajo, expuesto en la galería, narra una vida dedicada a la belleza y al arte tradicional senegalés. Esta forma de expresión única ofrece una ventana a la cultura y la historia de Senegal, transmitidas a través de generaciones. La exposición busca resaltar el valor del bordado como medio narrativo y su importancia en la preservación de la identidad cultural. La artista demuestra que el hilo y la aguja pueden ser herramientas poderosas para contar historias y conectar con el pasado. Su obra invita a la reflexión sobre la memoria, el tiempo y el legado artístico.