La distribución de entradas para el partido entre Francia y Senegal, correspondiente a la Copa Mundial 2026, derivó en incidentes violentos entre los aficionados senegaleses. El retraso en la entrega de los boletos, que llegaron a los organizadores la víspera del encuentro, fue la principal causa del descontento. Testigos reportaron insultos, peleas y agresiones físicas durante el proceso de distribución de las 400 entradas disponibles. La asignación estaba prevista para el movimiento 12e Gaïndé (230 entradas, incluyendo 30 para Casamance), asociaciones de senegaleses en EE.UU. (150 entradas) y personalidades designadas por los consulados (20 entradas). La falta de información clara y el temor a no recibir una entrada exacerbaron la frustración de los aficionados. A pesar de las tensiones, la distribución continuó para permitir que los seguidores senegaleses asistieran al partido.
