La selección de Senegal enfrenta dificultades organizativas de cara a la Copa Mundial de 2026. Entre los problemas detectados se incluyen retrasos en el pago de bonificaciones a los jugadores. Además, las condiciones de alojamiento y alimentación no cumplen con los estándares esperados para un equipo nacional. La situación se agrava con la falta de un contrato formal para el entrenador Pape Thiaw, generando incertidumbre sobre su posición. Los futbolistas se ven incluso obligados a gestionar su propia alimentación. Estas carencias podrían afectar el rendimiento y la preparación del equipo para el torneo. Las autoridades deportivas senegalesas deberán abordar estas cuestiones con urgencia para garantizar una participación exitosa en el Mundial.
