La selección senegalesa de fútbol atraviesa una profunda crisis en el Mundial 2026 tras dos derrotas consecutivas en la fase de grupos. El periódico Yoor-Yoor Bi ha revelado graves problemas organizativos, incluyendo tensiones internas y deficiencias logísticas que afectan al equipo. La delegación senegalesa es inusualmente grande, con 55 representantes del Ministerio de Deportes y más de 100 miembros de la federación, lo que se considera desproporcionado para un torneo de esta magnitud. Además, se informa que el seleccionador nacional trabajaba sin un contrato definitivo y que existen disputas sobre el pago de primas y la gestión logística. Se acusa a un asesor deportivo cercano a la presidencia de interferir excesivamente en la gestión del equipo antes de ser apartado. La situación se agrava mientras Senegal se enfrenta a la necesidad de ganar su último partido para evitar la eliminación del torneo.
