El ambiente en la selección de Senegal se ha vuelto crítico previo al enfrentamiento contra Noruega. Existen fuertes tensiones internas dentro de la plantilla que amenazan la cohesión del equipo. Este conflicto surge en un momento determinante, justo antes de un partido decisivo programado para la víspera de San Juan. Las fricciones entre los jugadores han generado una situación calificada como inaceptable. El equipo busca estabilidad para afrontar el compromiso internacional. No obstante, la crisis interna podría afectar el rendimiento deportivo en el campo. Se espera que el cuerpo técnico intente resolver los conflictos antes del pitazo inicial.