La selección de Senegal disputó su partido inaugural en el Mundial contra Francia en Estados Unidos con un apoyo inusual: inmigrantes senegaleses y aficionados internacionales. La ausencia de una gran cantidad de seguidores senegaleses, que no pudieron viajar al país, fue notable. A pesar de la dificultad para que los aficionados senegaleses pudieran asistir, el equipo africano contó con el respaldo de la comunidad senegalesa residente en EE.UU. y de simpatizantes de otras nacionalidades. Francia ganó el partido por 3-1. Este apoyo extranjero demostró la pasión por el fútbol y la conexión de la diáspora senegalesa con su selección nacional. La situación subraya los desafíos logísticos que enfrentan los aficionados para asistir a eventos deportivos internacionales.