Senegal perdió 3-1 ante Francia en un partido marcado por la falta de efectividad senegalesa frente a la portería. A pesar de un buen desempeño en la primera mitad, Senegal no logró convertir sus oportunidades en goles. Kylian Mbappé fue la figura clave del encuentro, anotando dos goles que inclinaron la balanza a favor de los franceses. El partido se desbloqueó gracias a la conexión entre Mbappé y Olise, quienes fueron fundamentales en el ataque galo. La derrota deja a Senegal en una situación complicada en el torneo. Francia, por su parte, consolida su posición con esta victoria. El encuentro evidenció la necesidad de Senegal de mejorar su puntería para aspirar a avanzar en la competición.