Senegal derrotó contundentemente a Irak con un marcador de 5-0 en un partido marcado por la superioridad numérica senegalesa desde temprano. El equipo africano tomó la delantera rápidamente y se benefició de la expulsión de un jugador iraquí, lo que les permitió controlar el juego. En la segunda mitad, Senegal incrementó su dominio y anotó cuatro goles adicionales ante un Irak visiblemente fatigado. Esta victoria mantiene a Senegal con posibilidades de avanzar en la competición. El resultado final refleja la clara diferencia en el rendimiento de ambos equipos durante el encuentro. La actuación de Senegal fue dominante, aprovechando al máximo la ventaja numérica y la debilidad física del rival.